Libro: Siempre

jueves, 25 de julio de 2013

Nunca te jugaste - Las Pelotas


"Sabes que no puede dar, los momentos son momentos 
Las posturas, el qué dirán, los amigos y los cuentos..."


viernes, 21 de junio de 2013

Maravilla


Vidriosa. Agustina Guerrero.


El amor trasciende toda frontera de tiempo y espacio. Puede ocupar el pensamiento de todo un día, durante varios calendarios. También podés recordarlo de vez en cuando, casi nostálgicamente, sabiendo que fue tuyo y estuvo ahí en tu corazón ocupando un lugar irremplazable. 
Pero vivimos en la severa búsqueda de la perfección, tanto que a veces olvidamos que al amor lo llevamos puesto hasta cuando cruzamos la puerta de calle disfrazados de cualquier mamarracho imperdonable.
Me pasa siempre, ésa es mi maravilla.

FS- 

viernes, 24 de mayo de 2013

miércoles, 17 de abril de 2013

Tibios


Mucho. Agustina Guerrero.

Ahora que el cielo se vuelve a estrellar, ahora que la luz del día se movió hacia otro lugar; tuve un golpe de suerte, aunque me faltó lucidez para verlo. Siempre tan al día, sus ojos oscuros olvidé recordar. El color marrón se empezó a ennegrecer y ya no sabía si mi verde azulado iba a volver a verlo. Con la mirada perdida en el fondo de la habitación el alba me alcanzó y todas esas historias que había reproducido en mi memoria se mezclaron con los rayos de sol que -de nuevo- entraban por la ventana. El universo, todo, seguía adelante; menos nosotros. Envueltos en una sabana tibia olvidamos despedirnos. Simples nos levantamos, automáticos nos vestimos y te despediste con una nota que escribiste para no dirigirme la palabra, nunca más. 

Florencia Salvador.

lunes, 4 de febrero de 2013

Esmalte

Era disolutamente ingrato, tenía tantas amantes como mujeres llevaran las uñas sin pintar. Era inevitable encontrarlas, descubrirlo. Y yo me las cruzaba por todos lados, reconocía su olor en ellas. Estando aun lejos, las localizaba. El aroma de su piel estaba pegado al de ellas, y a mi olfato. Verles las manos: apuraba el convencimiento, violentaba mi confianza y me volvía un arma de extermino creativo. Breves secuencias sangrientas, tan placenteras como el rojo que deberían haber deslizado sobre la punta de sus dedos.

Florencia Salvador. 

lunes, 31 de diciembre de 2012

Estrellado


Bu! Agustina Guerrero.

Tenía una suma interminable de historias truncas, tantas como estrellas hay en el cielo. Las empezaba a enumerar, a querer organizar en cuentos, o en capítulos pero los libros empezaban a sobrar y los estantes ya no entraban en la pared. Ante la falta de espacio, comprimir fue la elección. Descartar, y por qué no erradicar completamente. Me quedé con las mejores partes, esas perfecciones que supe conseguir. El amor descartable, el que nunca llegó a serlo, todo eso fue lo primero en desaparecer. Los malos ratos, las mentiras piadosas y las otras, las guardé por un tiempo, prudente. Tenía, también, una buena cantidad de momentos espléndidos, algunas buenas madrugadas en soledad y otras que no eran tan memorables. Con todo, el despliegue de historias y su repentino orden empezó a convertirse en un selecto puñadito de relatos. El cielo diáfano, en realidad, se convirtió en un breve plano de imágenes sucesivas, cada vez más parecidas a una estrella fugaz, una que lo ilumina todo. Un único momento de felicidad absoluta, que por su rapidez, solo puede contarse una vez vivido. Es un tiempo que no debe desperdiciarse, ni mucho menos explicarse. Para qué.

Florencia Salvador.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

martes, 16 de octubre de 2012

Cementerio



Cualquiera que nos hubiese visto habría entendido lo inútilmente que vivió. Nuestros abrazos enarbolaban suspiros eternos, clementes. Terapeutas y reparadores de cualquier destino con el que el día nos hubiera castigado. Encontrábamos así, la mejor manera de sanar la condena de una sociedad injusta, de fieles derrochadores de amor subjetivo. Teníamos en la mirada tanta pasión y palabras, que cualquiera que hubiera comprendido aquel lenguaje, se hubiera sentido tan triste como ajeno. Te amaba más que a ningún ideal, más que a cualquier fantasía. Cualquiera que hubiera escuchado nuestra historia, hubiera preferido reconocerla como un cuento. Porque no existe estado consciente alguno que pueda soportar lo que nosotros tuvimos que hacer para esperar las eternas noches en soledad. Porque nunca hubo nadie enfermo de tanto amor. Todas esas madrugadas por las que pasamos esperándonos, sin poder reconocerlo, silenciosos, fundaron en ellos el absoluto miedo que infunda lo imposible. Cualquiera que nos encontrara hoy por la calle, no podría nunca saber cuánta falta nos hacemos. Las historias de amor se convirtieron en un relato que alguien más nos cuenta, ya no las vivimos. A veces nuestra novela nos llega pero, sorprendidos, la escuchamos ajenos. Tanto que nadie se daría cuenta la falta que nos hacemos; porque muy sabiamente supimos proyectarnos en lo que ellos prefieren ver, en aquello que nosotros no necesitamos reconocer. Cualquiera que nos escuchara mientras dormimos separados, moriría en lágrimas desesperadas por elegirnos unidos. Lo que ellos no saben es que así estamos: suspendidos en el último encuentro que no prometió más que un sinfín de sonrisas liberadas al viento, de esas que antecedidas por un suspiro te obliga a cerrar los ojos y a preferirte enroscado entre mis piernas, con la boca cerca de tu cuello, con el fulgor de la mañana de enero entrando por la ventana; La tierra húmeda y fértil perfumando la piel, el pasto -largo y tan fuerte como verdoso- acariciando el viento helado del sur del mundo. Ese plano conífero que tantas veces dibujaste en la planta de mi pie. Cualquiera que nos descubriera hoy separados, jamás entendería por qué dejamos pasar tantos años imaginándonos juntos. Simplemente porque ellos tuvieron que criticar nuestro amor puro para no ver la falta tremenda con la que eligieron morir.

Florencia Salvador. 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

miércoles, 22 de agosto de 2012

Ellos.


Hotense. Agustina Guerrero.


Todos aquellos que advirtieron sentirse cautivados por mi exagerada sinceridad y naturalidad fueron los que usaron esas cualidades para definir una separación trunca.
Estuvieron también los que me prefirieron tan sumisa como futura madre de sus hijos, esos niños que nunca parí.
Conocí íntimamente a los hombres más hermosos que la vida me mostró, más nunca supieron abrirme las puertas de sus universos. Y encerrados ahí se quedaron.
Quise compartir pequeños momentos con hombres divertidos, grandes instantes con personas cultas, eternas conversaciones tan banales como profundas. Todo eso expiró.
Logré la compañía tácita y la plegaria unimembre de mi sombra, la que durante largas madrugadas aguardó serena en la pared.
Me mantuve solitaria durante noches oscuras, aprendí a reconocer mis miserias, las batí a duelo y después de escuchar sus ruegos incompletos rematé cada una de sus mentiras lascivas con una suma de palabras libradas a granel.
Tenía más batallas perdidas que frustraciones por registrar. Tenía más cosas por escribir que momentos de lucidez. La calma empezaba a abrirse paso y el alma en proceso de recuperación mejoraba el cuadro.
Hacía algunos años, otros tantos meses y pocos días que la tarde no me agrietaba a voluntad. Que los restos de la antigua vida mía no despertaban con la salida del sol.
El duelo terminó, el entendimiento llegó y mi corazón volvió al ruedo. Igual me sigo vistiendo de negro. Siempre.

Florencia Salvador. 

viernes, 10 de agosto de 2012

Él para otra - Silvina Ocampo


(...)

"Me agradaba también hablar con personas que solían hablar con él o que lo conocían mucho o que irían a verlo en esos días. Pero ya el tiempo corría, como un tren que tiene que llegar a destino, cuando el guarda golpea la puerta del pasajero que está durmiendo o anuncia la estación próxima, el término del viaje. Teníamos que encontrarnos. Tan acostumbrados a no vernos estábamos que no nos vimos. Aunque no estoy segura de no haberlo visto, siquiera por la ventana. En aquella luz tenebrosa de la tarde, sentí que algo me faltaba". 

(...)


domingo, 22 de julio de 2012

El drama del desencantado | Gabriel García Márquez



...el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida. 

Gabriel García Márquez.

sábado, 16 de junio de 2012

Cerca



Me duele. Agustina Guerrero.

Era temprano para el sol pero muy tarde para mí. Tenía la experiencia amorosa más espeluznante que nadie se animara a contar. No sé si era realmente tan mala, pero era insoportablemente mía. E intentando canalizar la tristeza había escrito tantas brevedades como noches de abandono había contado en aquel almanaque viejo. Colorado, claveteado. Arrugado contra una de las esquinas de la caja de pizza vacía que abandonada esperaba en el cesto de basura compartido con los demás departamentos de aquel edificio prócer. Pero no estaba sola, todos habíamos cenado el mismo puñadito de miserias.

Florencia Salvador.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Allá


Tenía que determinar el exacto orden de palabras para poder expresar la sensación que esa imagen me había provocado. No sabía bien si se trataba de una idea de libertad, de un deseo cotidiano de estar en otra parte, de haber encontrado el lugar en el mundo. Pero tenía la necesidad de levantarme de la silla, guardar el pasaporte y la tarjeta de crédito en la cartera y llegar de alguna manera hasta ahí. Pensé que de tener alas… pero no es el caso. Tampoco el pasaporte al día. Hace meses que no pago la cuenta del banco. Por suerte están las fotos, y mi imaginación potenciada.

FS.