Libro: Siempre

martes, 19 de enero de 2010

El as de La Federal

Por Gloria Ziegler


La historia de Jorge Nicolai, un trabajador del barrio bonaerense de Florencia Varela, que pasó varios años en la cárcel por una operación de la policía.


Palermo, Ciudad de Buenos Aires. Miércoles 28 de octubre de 2009,20.30.
Barrio de diseño: ropa, calzado, muebles, arte, cocina y todo lo exclusivo que pueda imaginarse. Y, por supuesto, los precios más caros.

Jorge Nicolai un trabajador de Florencia Varela, un barrio pobre del conurbano bonaerense, al sur de Capital Federal, prometió estar puntal en al esquina de Humboldt y Paraguay, en la puerta del restaurante Trapiche.

Anocheció hace alrededor de una hora pero la sombra de los árboles que bordean las calles hace más espesa la oscuridad. El quiosquero de enfrente esta sentado en la vereda en una silla de plástico blanca, que nada tiene de diseño exclusivo. Entran dos muchachos flacos y altos a comprar cigarrillos, él los sigue detrás. Cuando se van vuelve a su sentarse con el respaldo apoyando en la pared del restaurante que tiene a su izquierda. Pasa una chica menudita y morocha que lo saluda y entra en la casa de Sushi que esta al otro lado del quiosco.

Enfrente, en Trapiche, uno de los empleados saca un pizarrón a la vereda, adentro una camarera y un mozo terminan de preparar las mesas con los manteles blancos y las copas de cristal. Desde afuera un hombre que parece ser el encargado supervisa todo sin hablar.

Cuarenta minutos después la puntualidad de Jorge parece haberse esfumado. Ubicarlo se volvió casi una misión imposible: su celular esta apagado y en su casa nadie contesta el teléfono. ¿Se arrepintió a último momento? ¿Tuvo miedo? La duda quedaría por un tiempo.


Palermo, Ciudad de Buenos Aires. Domingo 8 de noviembre de 1998, alrededor de las 20.
Jorge Nicolai esta parado en la esquina de Humboldt y Paraguay. Espera, junto a su cuñado, a un hombre que les ofreció trabajo para cargar y descargar un camión por una mudanza. Lo conocieron hace unas horas en Constitución mientras pedían comida. Les ofreció 30 pesos por la changa y no dudaron. El auto en que los llevo espera estacionado en doble fila. Están sucios y tienen la bolsa con ropa de fajina que les dejo hace un momento el tipo que los contrató.

-"Mejor esperemos a que venga porque si entramos así nos van a sacar", le dice Jorge a su cuñado.

Pasan los minutos y aquel hombre no vuelve. Estaciona un patrullero de La Federal, bajan dos policías, se identifican y les preguntan que están haciendo parados ahí en la esquina.

-"Nos trajeron para hacer un trabajo", le contestan.

-"Denme los documentos", le replica uno de los efectivos. "¿Qué tienen ahí?, dijo señalando la bolsa.

-"Ropa de trabajo".

Les saca la bolsa de la mano y empieza a sacar despacio un mameluco, un pulóver viejo y, para su sorpresa, dos revólveres, guantes de látex y medias de mujer.

Para entonces, el lugar ya esta completamente alborotado. Los esposan y los ponen contra la pared. Adentro de Trapiche, descubrió más tarde, había dos falsos testigos previamente arreglados. Pocos segundos después aparecen las cámaras de televisión. El show ya estaba montado.



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