Libro: Siempre

lunes, 21 de marzo de 2011

Sevilla

9 de julio. Agustina Guerrero.

¿Cómo hace la memoria para recordar a alguien que conocí una vez, por pocos minutos, hace casi dos años durante mi viaje a España, exactamente en Sevilla? Una persona que –según recuerdo- se llama Agustín. Llevaba una campera de cuero, el pelo revuelto y había llegado en su moto hasta el bar donde estaba yo, casualmente, comiendo unas tapas. Se mostraba como el divertido de la mesa de cinco amigos con los que compartía una jarra de sangría. Un bar a pocos metros del hotel en el que estaba (y como siempre me gusta recordar: el hotel donde se escribió el Don Juan, nada menos)

Cómo hace mi cabeza para registrar y almacenar la cara de este tipo que si lo viera, de seguro, me presentaría y le diría: –Soy Florencia, la chica tímida que una noche del 9 de julio de 2009 entró a pagar la cuenta solo porque te vio cerca de la barra. Recuerdo cómo ibas vestido. Recuerdo tu sonrisa aunque no estoy segura de saberme tu nombre. Por cierto, esa noche, estaban organizando una despedida de soltero, espero que no haya sido la tuya. Al decir verdad, esa noche percibí una tensión sexual pero desconfiada de la vida me fui a dormir sola aunque prometiéndote que volvería al bar después de darme un baño de agua helada. Me gustaría saber cómo es que soportan tanto calor. A veces cuando te recuerdo me pregunto: ¿Será por eso que vas en moto? ¿Con tantas preguntas; Sabés de qué te hablo?

Florencia Salvador

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