Libro: Siempre

jueves, 9 de junio de 2011

A! Agustina Guerrero.

Me cansé de armar conversaciones en mi cabeza y fui a preguntarle. Dijo un < no > limpio. De esas palabras que -al escucharlas- no invitan a la duda antes de empezarla, no tardan en pronunciarse y no arrastran la última letra generando titubeo. Su negación fue clara, tanto que no tuve la chance de resistir. No pude ni improvisar impresión ante su respuesta. Claro que resulta irónico aceptar una idea con un significante nocivo, pero sucedió. Me quedé pensando en ese deseo expresado, me pregunté si alguna vez había salido de mi boca una palabra limpia como aquella, una respuesta tan nítida y sincera. Me quedé con la duda. Recién ahora comprendo la monta de una pregunta bien formulada; el arrojo –también- de absorber una respuesta que no haya sido sembrada en el interrogante. Después de eso me quedé sola aunque con mi optimismo, su respuesta en verdad me sorprendió. 

Florencia Salvador.

No hay comentarios: