Libro: Siempre

lunes, 4 de julio de 2011

Rayada

Albertina. Agustina Guerrero.

Entraba en pánico cada vez que hacía las cuentas y el cálculo le daba treinta días de perfecta blancura. Siempre igual y con todo, no aprendía a llevar el balance de quién y cuándo. Había comprado una libreta para hacer esas anotaciones, sin embargo, terminaba reculando. En algún momento tuvo mil historias y en cada una un desarreglo que le trajo no más de mil preguntas entre el día treinta y los que se le demoró por la angustia. Pasada la primera quincena, pasados los primeros seiscientos, pasaba la libreta de largo. Las últimas dos semanas, mientras hacía las repetidas deducciones, vivía en la piel de Phil Connors (en El día de la marmota), tiraba, rompía, golpeaba y lloraba sobre la misma libretita de tapa a rayas que tenía en la mesita de luz; junto a los preservativos que nunca usaba. Pero un día pasa lo que tiene que pasar y pasó: fue un día frío, un día gris y le duró el resto de sus días.

Florencia Salvador. 

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