Libro: Siempre

jueves, 11 de agosto de 2011

Coca-Culo


Tenía que suceder, como quien intenta desactivar una bomba que sabe que de todas forma va a explotar, decidí tomar mi primera Coca-Cola en Rusia. Pensé que sucedería algo catastrófico, la convergencia de dos paradigmas inconmensurables que generarían inmediatamente la disolución del espacio tiempo (el sonido sería como cuando uno tira la cisterna del baño de los aviones, cosa que me aterra). Pero nada: abrí la botella, puse el capitalista líquido negro en el vaso y me lo tomé, sabía tan bien… parecía que las ganas de todos los soviéticos por tomar Coke todas estas décadas se habían concentrado en mis papilas gustativas… orgásmico placer, mientras escribo, lo recuerdo y salivo tal perro de Pavlov…

Eloy Prim.

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