Libro: Siempre

lunes, 19 de septiembre de 2011

Lujuria


Naturaleza sabia (?) Agustina Guerrero.

Plenos de alcohol nos dejamos engañar por las vibraciones de aquella madrugada. Especulábamos con detener el tiempo mientras nos mirábamos suspendidos. Cómplices, nos desvestimos. Recorrimos tantos rincones de la casa como arrugas le quedaron a las sábanas. Las agujas del reloj empezaron a dar marcha atrás, completamente desnaturalizadas. Aunque macilentos intercambiamos miradas en el súmmum de aquel mediodía. Y a plena luz nos expresamos disolutos. No cuadró agregar palabras. Pretendíamos tenernos por última vez y fue solo la primera de tantas. Nos revisábamos la piel tratando de encontrar la falla. Pero no existía. Tomábamos distancia tratando de advertir lo provocado: la tentativa terminaba so alejada ante el primer galanteo por reconquistar la piel. Imprevistos, la naturaleza nos descubrió como animales y sigilosa plantó bandera. La razón humana osó exigir explicaciones pero éramos solo un par de lascivos, insolentes. El universo no sintió el equilibrio habitual y de un segundo al otro pasamos de recordar lo que nos habíamos hecho a pensar en lo que nos íbamos a hacer. La carne se reveló subordinada a un par de mentes estrategas, dominadas por la cordura. Ágilmente, el desequilibrio universal empezaba nivelarse. La paranoia nos torció la mirada, los reflejos se soltaron cada vez más violentos. Y por querer ocultar las insuficiencias, nos extendimos en largas pausas hasta fenecer entre muecas escépticas, gestos austeros y las palabras que brotaban a granel.

Florencia Salvador. 

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