Libro: Siempre

miércoles, 22 de agosto de 2012

Ellos.


Hotense. Agustina Guerrero.


Todos aquellos que advirtieron sentirse cautivados por mi exagerada sinceridad y naturalidad fueron los que usaron esas cualidades para definir una separación trunca.
Estuvieron también los que me prefirieron tan sumisa como futura madre de sus hijos, esos niños que nunca parí.
Conocí íntimamente a los hombres más hermosos que la vida me mostró, más nunca supieron abrirme las puertas de sus universos. Y encerrados ahí se quedaron.
Quise compartir pequeños momentos con hombres divertidos, grandes instantes con personas cultas, eternas conversaciones tan banales como profundas. Todo eso expiró.
Logré la compañía tácita y la plegaria unimembre de mi sombra, la que durante largas madrugadas aguardó serena en la pared.
Me mantuve solitaria durante noches oscuras, aprendí a reconocer mis miserias, las batí a duelo y después de escuchar sus ruegos incompletos rematé cada una de sus mentiras lascivas con una suma de palabras libradas a granel.
Tenía más batallas perdidas que frustraciones por registrar. Tenía más cosas por escribir que momentos de lucidez. La calma empezaba a abrirse paso y el alma en proceso de recuperación mejoraba el cuadro.
Hacía algunos años, otros tantos meses y pocos días que la tarde no me agrietaba a voluntad. Que los restos de la antigua vida mía no despertaban con la salida del sol.
El duelo terminó, el entendimiento llegó y mi corazón volvió al ruedo. Igual me sigo vistiendo de negro. Siempre.

Florencia Salvador. 

1 comentario:

cirujano especialista dijo...

Exquisito relato con la combinación exacta de palabras que logran disparar imágenes y emociones haciendo de la lectura un momento único de abstracción y disfrute
Felicitaciones y saludos