Libro: Siempre

lunes, 4 de febrero de 2013

Esmalte

Era disolutamente ingrato, tenía tantas amantes como mujeres llevaran las uñas sin pintar. Era inevitable encontrarlas, descubrirlo. Y yo me las cruzaba por todos lados, reconocía su olor en ellas. Estando aun lejos, las localizaba. El aroma de su piel estaba pegado al de ellas, y a mi olfato. Verles las manos: apuraba el convencimiento, violentaba mi confianza y me volvía un arma de extermino creativo. Breves secuencias sangrientas, tan placenteras como el rojo que deberían haber deslizado sobre la punta de sus dedos.

Florencia Salvador. 

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